mercredi 19 juin 2013

EL SALARIO DE LA VEGANZA Cap. 7 Vuelta a casa


Joan se reía a carcajadas con mis historietas, cuando llegamos delante de la barrera que se abrió con un gran saludo de Maco y Manel. Condujo tres kilómetros y llegando a la gran puerta de madera de Iroko, Joan exclamó entre sonrisas “no os priváis de nada”, el portón se cerró detrás de nosotros. Trescientos metros apenas y vería de nuevo los dos seres que me hacían existir.

Joan se quedo con la expresión en su faz, del que no ha venido, cuando vio la nueva cara de su cuñada. En la conversación que habían tenido unas horas antes le explicó, pero la realidad era enorme, buscando una razón para creerla, posó su mirada sobre mi pequeña, que retozaba en mis brazos, vio a toda la familia y como mi princesa no es nada salvaje, cuando Joan le extendió los brazos, le regaló una de sus mejores sonrisas, apoyando su pequeña cabecita sobre mi pecho.

Mi amada estaba feliz de vernos con aquel joven, pero buen entendimiento. Antes de restaurarnos, fuimos a que la pequeña les presentara las Ardillas de los pinos a su tío.

Si en esos momentos tomásemos altura, seguramente hubiésemos visto a cualquier familia de timpanillos felices.

Estábamos paseando por las Ramblas, cuando me acorde donde llevara tantas veces ami compadre ha comer un jamón de infarto. Era un viejo bar típico Catalán, que hace esquina, con Conde de asalto. Entramos en aquel garito que tantos buenos recuerdos me traía.

Cuando tenia dieciséis años recuerdo, que unas chicas ligeras de cascos y con condones en los bolsos. Que trabajaban en la misma calle, a unos cien metros antes de llegar a las Ramblas, en una entonces barra Americana. Que cuatro años mas tarde, regente con mi primo Paico.

Buscando aquellos olores y sensaciones que me procuraran aquellas Dehesas del amor. Joan me sacó de todos aquellos recuerdos, felicitándome de aquel aperitivo y aquel cinco jotas. Equivalentes, decía, a los orgasmos que tenias cuando lo comías.

Subimos hasta la plaza de las palomas a unos grandes almacenes, para comprar algunos regalos a sus hijos y su mujer.

Alas nueve teníamos mesa en los caracoles. Después de la cena entramos en la plaza real, para degustar un helado y escuchar algunos instrumentos, que sonaban aquí y halla.

Al oír la ultima campanada, tome consciencia que Joan le avía prometido cuando todo aquello estuviera resuelto y le dije que estaba preparado ¿Preparado para que?, para salir de España
con tu mujer y tu hija? ¿oh para retornar en prisión?. Mirando sus ojos, le prometí que nunca se arrepentiría de habernos ayudado. Y tuve la impresión, de haber firmado un pacto de caballeros de dos miradas sinceras.

Tres días después un coche oficial del consulado Francés nos trajo un porta folios, abriéndolo aparecieron los nuevos estandartes, que presentaríamos en las fronteras.

Antes de dejar nuestro hogar tan amado llego uno de mis hermanos, para tomar posesión de todo lo acumulado durante años en aquellas tierras. Nos despedimos de un fuerte abrazo y los huesos cantaban, la desesperanza de hasta cuando.?

A mi ciudad Condal.

EL SALARIO DE LA VENGANZA. Ca 6 Viejas amistades.



Después de ponerlos al corriente de la urgencia de la empresa, les esplique lo que tenían que ganar en aquella reyerta. Como lo había supuesto, todos dijeron presente. Ha partir de este día, en todas nuestras comunicaciones nos llamaremos como notas musicales, teniendo cuidado que vuestras iniciales no se acorde con vuestra nota, yo seré el diapasón.
Cuando bajéis ala recepción, el conserje le dará al señor Do, dos maletines, uno con toda la estrategia que hemos imaginado y otro con el dinero suficiente, para llevar acabo esta primera fase de la operación.

La primera acción sera cerrar todas las salidas, con vuestros hombres en retaguardia, desde la frontera hasta Tarragona y así obligarlos acoger los medios que puedan, para refugiarse en las islas en sus guaridas. Segunda y fase final, conocemos todos los lugares que utilizaran como refugio. Todos rodeados, por cincuenta bellas durmientes, dispuestas a dejar todo baldío.

Nos despedimos sabiendo lo que cada uno tenia que hacer. Ultima recomendación, a partir de mañana quiero a todos vuestros hombres en sus puestos, listos para el baile.

                                                                """"""""""""""""""""""""""

Tuvo que aminorar la velocidad, la carretera se acentuaba de más en más, a medida que llegamos a nuestro destino, pasamos el cementerio y la primera a la derecha nos haría subir dos km.

Llegamos a la entrada de la urbanización distante de la ciudad de veinticinco km.

En aquella montaña vivíamos cincuenta vecinos, mi más próximo, distaba de casa de unos quinientos metros, su interés por la seguridad y tranquilidad eran exagerados.

Pero un buen día se presento mi compadre de visita. Venia con su familia desde un pueblo del fondo de anda lucia, se adelanto a nuestra cita de dos días y cuando mi Manuel llegó delante de la valla y de los que la levantaban. Tenia la criatura mil y algo de km y a todo eso la faltaban sus guisquitos, siempre me decía compadre no me haga de viajar que paso mucha sed. Los de seguridad le preguntaron que querían, ¿pasa coone?.

Uno de los guardias con mucha paciencia le explico, que tenia que darle un nombre, para que pudieran dejarlo pasar.
Finalmente después de largas negociaciones y de mediar telefónicamente lo dejaron entrar, dándole un doble de llaves que yo les había dejado.

El ultimo día de vacaciones, nos disponíamos ha comer, cuando se acerco el barman del hotel a nuestra mesa, tendiéndome el teléfono.
Hecho una furia gritaba, compadre por un pino la que han liado.

 Uno de los porteros pudo cogerle el aparato, después de saludarme con la corrección habitual y de fondo los improperios de mi Manuel.

Pude entender, que en un terreno de unos cien metros cuadrados de mi propiedad, el compadre había hecho un huerto, sembrando algunas hortalizas. Pero un pino cuarentón extendía su sombra, por aquel pedazo de regalo que mi Manuel me avía preparado. “Coño que si lo corto”

El guardián me explico que el vecino estaba muy enfadado y quería reparación.

Un día comiendo una suculenta ensalada, con aquellos tomates regados por un sol sin limites. Mi compadre me decía, cada tomate con la multa que le ha puesto el cornupeta ese, ¿a cuanto nos
sale compadre? Y el ladronzuelo se reía con esa risa comunicativa tan peculiar. Pasamos tres meses inolvidables. 
Ya no volví a verlo, murió unos meses mas tarde, por las manos de unos desalmados, que bravuconeaban como furtivos en el parque donde era el guarda jurado.

Cuenta la leyenda, que en ese parque nunca mas se ha cazado un solo animal y los más viejos guiados por su naturaleza, salen de aquel parque para que la rueda de la vida siga rodando.

Ami Manuel.




samedi 15 juin 2013

MIGUELIUX NO RIMA CON LIBELLUS.



Después de reinventar
una nueva forma de vida,
busquemos la solución ,
para el que lo necesita.

Daremos nuestra energía,
para que se puedan llenar
algunas almas bacías.

Interese monos por el vecino,
si ha comido, si es feliz
y compartamos su vino.

Con la bondad por bandera,
hagamos nuestra la preocupación,
de esos que desesperan.

Como sabemos que hay seres,
que no se aman ni respetan,
nuestra lucha cotidiana
sacarlos de las cunetas.

Aprendamos y enseñemos
a los pequeños y grandes.

Debatamos con aquellos,
que no quieran aceptar
la mano tendida fuerte,
de su hermano que lo ama
y les cambiará la suerte.

Demos la oportunidad al hijo,
de ser un humano recto.

Nuestro deber estará echo,
si le dejamos la tierra, limpia
y con el agua en su lecho.

Esta nueva religión
no necesitará iglesias,
podremos utilizarlas
como cobijo de ovejas,
cerrando la puerta al cura
que enajena las cabezas.

Con los recursos que ahorremos,
en policías y abogados,
que ellos nos impusieran,
en otros tiempos pasados.

Podremos comprar aires puros,
que limpiaran los estragos
causados por la avaricia,
de esos sucios malvados.

Soy muy consciente
del gigantesco combate,
que nos atañe y compete,
pero si todos vamos en
en la misma dirección,
lo que hoy es una utopía
un día nos dará razón.

Lo que sí tengo presente
es la urgente realidad,
de comenzar ha cambiar,
esta caótica paz.

Mi padre siempre me dijo,
que todo lo que sea capaz,
de imaginar el hombre,
es realizable,
sea bueno o no loable.

Si no me creéis, leed a Julio Verne.


         Migueliux.

lundi 10 juin 2013

STREAP-TEASE DE PALABRAS.




La soledad interior
amiga de largos ratos,
silenciosa y placentera,
mi timidez acelera,
ha refugiarse en sus brazos.

Por esto yo me interrogo,
en este pequeño escrito,
¿cual será la sensación
de salir de su cobijo?

¿Es que haréis volar mi ego
entre mieles y azucenas,
paseando yo mi calva
entre todas esas faldas
y esos cuerpos que enajenan.?

¿Y mi existencia banal
me empujará ha borrar
de un portazo o un plumazo,
de mi mente su bondad.?

Tenemos que fomentar
el streap-tease de palabras
que nacen siempre al azar,
en las plazas y los bares,
de muchos que buscan pan.

Con paciencia
de hombre bueno,
enseñarles a la gente
como se gana terreno
que los abuelos en lucha,
les araron con sus huesos.

En las almas hechas ciscos
aplicarles los ungüentos
sacados de las entrañas,
de los hombres aun honestos.

Y vosotros plumas finas
incansables soñadores
magos que con sus rimas,
de los cardos hacen flores.

Creo que el momento ha llegado
de hablarles de coraje,
de unión sino ultraje
de izquierdas o derechas,
guiadas por insaciables.

Descargar las andanadas
del espíritu despierto,
explicándole al hermano
como luchar por lo nuestro.

Podeis con buestros escritos
que esas almas inocentes
se sientan los bien nacidos.

Y esos músicos del pueblo
dejar de hacer ombliguismo
y paridles algo nuevo,
con guitarras o trompetas
que se oigan de muy lejos.

Por que esto está cambiando
a un endiablado ritmo,
si lo bailas en las plazas
con los tuyos harás sitio. 
                                        Migueliux.


lundi 27 mai 2013

EL HOMBRE BARATO.

En las grandes plazas 
que el hombre ha creado,
se congrega el ser,
que cuesta barato.

En sus furgonetas
los llevan al tajo,
un trozo de pan,
una vieja chabola
y están bien pagados

De sol a sol,
con sus cuerpos doblados,
sacan de la tierra
lechugas y nabos.

Y el patrón las vende,
allí donde compra,
la mujer del hombre, 
que sale barato.

Ya es tarde, todo sea apagado,
yo salgo esta noche,
ha olvidar el pasado...

De un hombre sensato
de fuerza tranquila,
que ama su trabajo.

¿Que han echo de mi,
porque me han lisiado?

Mirando mi vaso
lo bebo de un trago.

Con el alma rota,
gana la mañana,
delante sus hijos
y su buena amada.

Haber como explica
porque esa mirada,
del ser que ha dejado
su fuerza en la nada.

Lo habían adiestrado
ha coger su coche,
en los altavoces
le venden barato.

Pero no hubo nadie
que les enseñara,
como defenderse
del astuto “amo”

Les puso un espejo
delante de ellos,
para que no vieran,
ni mujer ni hermano.

Desde muy pequeñas
le inyectan en vena,
esas barbis muertas
vestidas de reina.

Pero no hubo nadie
que las ensalzara
y vistiera el aire,
de dulce nobleza.

Ahora en España
queridos testigos,
faltan las mañanas
de ir al trabajo.

Haber como explica
a familia y amigos,
porque esta locura,
hace un hombre barato.

Migueliux.

samedi 18 mai 2013

EL SALARIO DE LA VENGANZA. CAP.5. CARAS NUEVAS.




La preocupación de los doctores se alejaba cada día un poco más, hasta que una noche, empecé ha dar señales inequívocas de mejoría y después de veinte días en el coma me desperté.

Cuando abrí los ojos, estaba rodeado de un montón de sombras, que no llegaba ha distinguir, poco a poco, fui recobrando mi espíritu. Después de algunos análisis, preguntas y consejos, salieron de la pieza, dejándome asolas con Carlos.

Llegaba al instante, se sentó y mirando sus zapatos dijo, la hemos perdido. Me explico hasta donde conocía, que después de una exhaustiva búsqueda solo habían encontrado la moto en el puerto.

Con los calmantes haciendo efecto, le dije, encontrarla no olvides que tenias la obligación de protegerla ¿donde estaban los hombre que tenían que ocuparse de su seguridad?
Prometiéndome buscarla salió. 
Poco a poco me vi inmerso en una especie de colocon de serenidad y final mente me dormiría.

Tres semanas después llegó Carlos con la ambulancia para trasladarme hasta su clínica.
Donde me disponía ha pasar los días necesarios, para las operaciones que hiciesen falta y mi posterior restablecimiento.

Subimos al Ferry en el puerto de la ciudad Condal y en la travesía me vinieron los recuerdos, todavía algo confusos. Según los informes, me avían encontrado Juan y su cuñado Antonio,
pescadores de la barceloneta, a dos kilómetros de la costa, hecho una mierda. Los Italianos me dieron fuerte y me dejaron caer como una piedra del barco, dándome por muerto.

Carlos entró en mi habitación, con un dossier que dejo en la mesita, para que leyera y firmara.
El cirujano me decía mientras yo miraba los contratos, espero que esto te ayude a calmar tu enojo hacia mi. Créeme siento mucho haberte fallado y estoy dispuesto, hacer lo que me pidas para, ayudarte a encontrar a tu chica. Devolviendo le los papeles le dije,
que no quería la mitad de la clínica, el cabreo se me pasaría cuando volviera haber a mi amada.
                                      
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Un avión privado me esperaba en el caliente suelo del pequeño aeropuerto, subí a bordo y ante mi se erguía Peeter que me hizo sentar¿ Así es usted la persona que reemplaza a Migueliux?. Estaba claro que entre los Italianos y Carlos no me conocía ni mi madre.
Le dije, que es irreemplazable, pero que haría todo lo que estuviera a mi alcance, para dejar esta cuestión zanjada cuanto antes.

Me propuso a su gente, yo le esplique mi plan y le dije que si era necesario me pondría en contacto con el. Media hora después aterrizamos en el aeropuerto del Prat.

El Alemán siguió su vuelo, yo cogiendo un taxi me dirijo al hotel. Después de darme una ducha y comer algo, estuve toda la tarde teléfono en mano, dando cita ha algunos antiguos colaboradores.  Casi retirados, eran reticentes ala idea de coger otra vez las harmas. 

Pero yo tenia los mejores argumentos, que eran borrar antecedentes y una suma de dinero que les cambiaría las vidas.

Alas ocho de la tarde, uno tras otro, aparecieron puntuales los siete hombres. De rasgos curtidos y serenos, gente en la que yo tenia plena confianza, grandes profesionales en lo suyo.

Tres de ellos me habían salvado la vida, en una ocasión. Yo a cinco de ellos, les ayudé ha salir vivos de un país Africano, donde trabajan como mercenarios a sueldo, del rebelde que perdió.

Señores se trata de salvar el orgullo Ibérico de algunos que no están dispuestos, que unos espaguetis disfrazados de madona vengan a tocarnos los cojones aquí en nuestra casa.

dimanche 5 mai 2013

SALARIO DE LA VENGANZA. MAFIAS Y CLÍNICAS. Cap:4



El auto circulaba en dirección de mi paraíso mi casa mi taller, mi mundo pequeño y hermoso, donde olvidó todos los males que la vida nos infringe.

Joan empezó a confiar en mi, cuando pudo contrastar las informaciones mías, con aquellas que escuchaba en la radio. Y desde la charla con su cuñada, me miraba más amablemente.

Y continué mi narración, cuando entramos en la ruta dirección Barcelona.

El verano de hace unos años, tenia que hacer un trabajo en Ibiza, el mismo que realicé, en otras islas. Dejar todo limpio de las mafias, que después de la muerte de Franco. Intentaban instalarse a cualquier precio, en nuestros pequeños paraísos tranquilos.

Una noche estaba invitado a aúna fiesta en un lujoso yate, que mojara en el puerto Ibicenco. Este pertenecía aun industrial Alemán, conocido por sus fiestas, en todos aquellos puertos.

Peeter el anfitrión y gran inversor, en todas aquellas islas, me hizo subir ala primera planta, donde se encontraba su despacho.
Un tipo de al menos ciento cincuenta kilos, de mala leche y buen vividor, rodeado de un lujo obsceno.

Sabia ser adorable cuando algo le interesaba. Con una gran sonrisa de bien venida, me invitó ha sentarme, en un esplendido sillón largo de cinco metros y en piel negra de pantera. Con algunas piezas, incrustadas de marfil y de oro blanco.

Fue  de inmediato a lo que le interesaba, ordenándome avanzar la cadencia de mi trabajo. Pues decía, que empezaban instalase
seriamente los Italianos y otros.

Sin dejarme hablar, siguió diciendo que si acababa mi trabajo, para navidad. Tendría un buen empezar de año, con una abultada cuenta en Suiza.

Yo que siempre voy a lo esencial. Le dije que si tenia carta blanca, aquello estaría zanjado rápidamente.

Con una sonrisa de pastoso, me propuso la ayuda que necesitara. Llamó a alguien de su equipo, diciéndole, haz subir alas chicas.

Me sirvió el mismo, un vaso de vino de vendimias tardías. Explicándome que las uvas para hacer este “divino” se recolectan alas cinco de la mañana, cuando hace una temperatura negativa. Para evitar que los gajos no se dañen, ya que son casi uvas pasas.

Aparecieron las cuatro cabelleras rubias en redadas por el viento, que hacía bailar las cortinas, saludándolas a su paso. Convirtiéndose en efímeras esculturas de aire.
Un cuarteto de ensueño, que como Gueisas, ha hacer feliz a su señor se disponían.

Después de las presentaciones y antes de despedirse, con un guiño de complicidad, abrió una caja de madera y me tendió una bolsa, con otras pequeñas, al interior de esta.

Cada uno se marcho con sus acompañantes. A una de ellas, la conocía de un programa, que pasaban en la tele Italiana. Y la otra chica un poco mas baja, pero con un cuerpo y una clase que son raras en la misma persona.

Llegamos a un gran camarote, nos duchamos con agua de mar dispuestos unificar sabores. Sentados en el sofá, la gran rubia abrió las hostilidades, preparando tres rayas que no se las saltaba un galgo. De una farla, que ni en mis viajes por Sudamérica, probé tan pura.

Úrica, que supongo era el nombre de guerra de la gran rubia, conocía bien las hartes, de la batalla que se preparaba. Acaparó toda mi atención, mientras su colegui se despistaba, preparando unos tequilas. 
La grande pasó al aseo y aproveché para conocer a la Francesa.

Se acercó ami tímidamente y en su lengua me pregunto algo. Como yo no entendía, por señas le invite ha sentarse ami lado, Le cojo su mano y con asombro sentí que temblaba.
Busque su mirada con la mía y no pude hacerlas coincidir. Las sensaciones que trasmitió a mi mano temblorosa, por el tacto de la suya. Eran dela misma intensidad que su mirada esmeralda, que al final pude acariciar con la mía.

Cerré los ojos para descansar mi alma reflejada en su extrañeza.
De aquella corta, pero intensa paz, las lagrimas que afloraron a ellos. Me obligaron ha abrirlos y me vi envuelto en su calma.

Y para culminar la noche, hicimos largos de amor, en la redonda cama de agua.

Me despertaron unos golpes rápidos y contundentes en la puerta de mi camarote, miré a cada lado de la cama, constatando que estaba solo. Los insistentes golpes me llevaron hasta la puerta, abrí y allí estaba el joven, que hizo subir las chicas la noche anterior.
Míster Peeter le espera para el desayuno en media hora. Tuve tiempo de darme una ducha esta vez de agua dulce.

Me recibió, con el mismo gesto cómplice, que me había despedido. Preguntándome, si había dormido bien, asentí con la cabeza y me senté en la mesa. Quiso saber, después de haber echo un gesto a la sirvienta, para que me diera el desayuno.
¿Como han estado las chicas?
La grande muy generosa y la otra más tímida, pero haciendo la media salve mi noche.

Le pregunté si les podía decir adiós, respondió a Úrica si, pero la otra estaba camino del aeropuerto. Con destino de algún país árabe, para integrar un harem o algo así.

Me despedí de mi anfitrión con un haré lo necesario y un fuerte apretón de mano.

Estuve vigilando a los dos hombres y a la chica, estaban muy pendientes de los movimientos de esta. Introduje la mano en la papelera, dejando caer las cerillas encendidas, con los petardos.
Creando una gran confusión.
Entre carreras y gritos, llegué donde estaban los tres, agarré el brazo de la joven y la hice volar literal mente hacia la escalera, por la que había previsto escapar.
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Fue la semana mas luminosa de mi existencia, que guardo con mucho celo, en mi jardín secreto.
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Entramos por el parking al abrigo de miradas indiscretas, un hombre nos esperaba en la puerta del ascensor.
Cuando el aparato se paró, nos dirigimos a la habitación, donde le harían la estética al día siguiente. La deje en las manos de mi amigo Carlos, el propietario de aquella clínica, perdida entre los frondosos bosques de pinos. Le dije al cirujano:
“nada de fotos y volveré a buscarla cuando me llames”
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La joven estaba paseando por el parque sombreado, por los verdes arboles, haciendo conocer su nuevo rostro a aquella naturaleza.

Cuando escuchó el frenar de un coche, en el camino que aboca en la clínica, tomó un escondite y pudo observar la escena de cuatro corpulentos personajes, que cerraban las puertas, con las ruedas hundidas en la grava.

Encorvó su silueta y replegada sobre ella, alcanzó un anexo del gran edificio, donde guardan los jardineros sus herramientas. 
Se enfundo con celeridad en un mono que vio colgado en la pared, con tres patadas arranco la moto, se puso el casco y se perdió en la natura.