Después de ponerlos al corriente de
la urgencia de la empresa, les esplique lo que tenían que ganar en aquella reyerta. Como
lo había supuesto, todos dijeron presente. Ha partir de este día, en todas nuestras
comunicaciones nos llamaremos como notas musicales, teniendo cuidado que vuestras iniciales no se acorde
con vuestra nota, yo seré el diapasón.
Cuando bajéis ala recepción, el
conserje le dará al señor Do, dos maletines, uno con toda la estrategia que hemos imaginado y
otro con el dinero suficiente, para llevar acabo esta primera fase de la operación.
La primera acción sera cerrar todas
las salidas, con vuestros hombres en retaguardia, desde la frontera hasta Tarragona y así
obligarlos acoger los medios que puedan, para refugiarse en las islas en sus guaridas.
Segunda y fase final, conocemos todos los lugares que utilizaran como refugio. Todos rodeados, por
cincuenta bellas durmientes, dispuestas a dejar todo baldío.
Nos despedimos sabiendo lo que cada
uno tenia que hacer. Ultima recomendación, a partir de mañana quiero a todos
vuestros hombres en sus puestos, listos para el baile.
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Tuvo que aminorar la velocidad, la
carretera se acentuaba de más en más, a medida que llegamos a nuestro destino,
pasamos el cementerio y la primera a la derecha nos haría subir dos km.
Llegamos a la entrada de la
urbanización distante de la ciudad de veinticinco km.
En aquella montaña vivíamos
cincuenta vecinos, mi más próximo, distaba de casa de unos quinientos metros, su
interés por la seguridad y tranquilidad eran exagerados.
Pero un buen día se presento mi
compadre de visita. Venia con su familia desde un pueblo del fondo de anda lucia, se
adelanto a nuestra cita de dos días y cuando mi Manuel llegó delante de la valla y de los que la
levantaban. Tenia la criatura mil y algo de km y a todo eso la faltaban sus guisquitos, siempre
me decía compadre no me haga de viajar que paso mucha sed. Los de
seguridad le preguntaron que querían, ¿pasa coone?.
Uno de los guardias con mucha
paciencia le explico, que tenia que darle un nombre, para que pudieran dejarlo pasar.
Finalmente después de largas
negociaciones y de mediar telefónicamente lo dejaron entrar, dándole un
doble de llaves que yo les había dejado.
El ultimo día de vacaciones, nos
disponíamos ha comer, cuando se acerco el barman del hotel a nuestra mesa, tendiéndome el
teléfono.
Hecho una furia gritaba, compadre
por un pino la que han liado.
Uno de los porteros pudo cogerle el aparato, después de saludarme con la corrección habitual y de fondo los improperios de mi Manuel.
Uno de los porteros pudo cogerle el aparato, después de saludarme con la corrección habitual y de fondo los improperios de mi Manuel.
Pude entender, que en un terreno de
unos cien metros cuadrados de mi propiedad, el compadre había hecho un huerto,
sembrando algunas hortalizas. Pero un pino cuarentón
extendía su sombra, por aquel pedazo de regalo que mi Manuel me avía preparado. “Coño
que si lo corto”
El guardián me explico que el
vecino estaba muy enfadado y quería reparación.
Un día comiendo una suculenta
ensalada, con aquellos tomates regados por un sol sin limites. Mi compadre me decía, cada tomate
con la multa que le ha puesto el cornupeta ese, ¿a cuanto nos
sale compadre? Y el ladronzuelo se
reía con esa risa comunicativa tan peculiar. Pasamos tres meses inolvidables.
Ya no volví a verlo, murió unos meses mas tarde, por las manos de unos desalmados, que bravuconeaban como furtivos en el parque donde era el guarda jurado.
Ya no volví a verlo, murió unos meses mas tarde, por las manos de unos desalmados, que bravuconeaban como furtivos en el parque donde era el guarda jurado.
Cuenta la leyenda, que en ese
parque nunca mas se ha cazado un solo animal y los más viejos guiados por su naturaleza,
salen de aquel parque para que la rueda de la vida siga rodando.
Ami Manuel.
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